Cuerpo, espacio y tiempo en el fin de año

Pisando los primeros días de los últimos del año comenzaron los cierres de actividades. Esta vez, fue el turno de la Escuela de Deportes y de Gimnasia Rítmica.

El pasado lunes cerró a pura música y danza la Escuela de Gimnasia Rítmica en el Instituto Milenio Villa Allende. Alrededor de veinte niñas expusieron las habilidades adquiridas durante el año lectivo en distintas coreografías armadas en conjunto con sus docentes.

La jornada comenzó alrededor de las seis de la tarde donde padres y familiares se dieron cita en el Centro de Actividades Deportivas del colegio.
Así como el gran salón fue preparado para la muestra, las alumnas combinaron sus trajes en negro y rosa, coordinaron sus coreografías por edad y también por equipos completos. Cintas, pelotas y aros formaron parte del evento como así también las acrobacias, y las demostraciones de elasticidad.
Según los especialistas, una de las áreas importantes de la Educación Física en cuanto al desarrollo y movimiento del cuerpo puede ser enfocado desde la acción expresiva. En este aspecto la Gimnasia Rítmica no se queda atrás. El trabajo tiene como base tres elementos fundamentales que confluyen e interaccionan que son el cuerpo, el espacio y el tiempo. Podemos afirmar que el equipo de danza del Milenio de Villa Allende tiene muy clara esta postura y lo demostró el pasado lunes.
Por su parte, Lourdes Repice y María José Moya, docentes de Gimnasia Rítmica demostraron orgullo por el trabajo realizado por sus alumnas. En diálogo con el IMVA (Instituto Milenio Villa Allende) Lourdes Repice expresó:

“Creo esencial que los chicos practiquen deporte desde una edad temprana, los ayuda a formarse para la vida. En especial, la gimnasia rítmica les enseña a las niñas a trabajar en equipo, la importancia del compromiso, a resolver problemas, a inculcar la sana competencia, a apoyarse y a perder la vergüenza y el miedo. Ellas encuentran un espacio donde liberar sus preocupaciones y problemas, son escuchadas y contenidas a la vez que practican algo que les gusta. No en todos los colegios se tiene la oportunidad de contar con instalaciones y el apoyo que permiten practicar este tipo de deporte y es realmente algo para aprovechar”.

IMVA: ¿Cómo se formó el equipo de trabajo?
LR: María José y yo crecimos practicando este deporte. Nos conocemos hace 10 años y entrenamos juntas 7 de ellos. Por eso sabemos cómo trabaja cada una, nos complementamos y ayudamos, no siempre opinamos igual y eso nos sirve para sacar lo mejor en conjunto. Cuando empecé con la escuela de rítmica, el número de alumnas fue tan grande que tenía que tener una entrenadora asistente y pensé en alguien que tuviera la misma mirada y la misma escuela que yo en la rítmica y así surgió. Ahora seguimos aprendiendo desde el otro lado, aportando nuestro granito de arena.
IMVA: ¿Cómo se trabaja con la competencia?
LR: Es una escuela de gimnasia rítmica, la mayoría de nuestras alumnas son recién iniciadas. Hemos ido a varios torneos intercolegiales e interclubes en el año y tuvimos excelentes resultados. Cada grupo va a los torneos que corresponden según su categoría y edad. La idea es seguir avanzando y poder asistir a torneos de mayores rangos, a la vez que seguimos presentando exhibiciones que incluyen a todas nuestras gimnastas.
IMVA: ¿Cuáles son los principales valores que se buscan inculcar en las alumnas?
LR: Principalmente queremos que se diviertan. Enseñamos gimnasia rítmica desde la pasión y el amor y queremos que ellas sientan lo mismo. Practicarlo requiere de valor, disciplina, constancia, tolerancia, responsabilidad. A medida que se introducen en el deporte, se forman de esta manera. En las clases practicamos distintos niveles de destrezas y ejercicios, de menor a mayor dificultad. Requieren de una técnica precisa y mucha concentración que requiere tiempo y persistencia interiorizar. Aprenden a controlar su cuerpo, a sentirlo y expresarlo.
IMVA: ¿Cómo es cerrar un año de trabajo?
LR: Los cierres de ciclo son especiales. Nos toca un lado emocional que en los torneos, entre los nervios, queda camuflado. Acá nos relajamos y tratamos de plasmar lo trabajado. Es un disfrute. Tratamos de que las gimnastas se lleven lo mejor y vuelvan el siguiente año a aprender más. Me siento orgullosa de lo que lograron aprender
IMVA: ¿Te gustaría aportar algo en especial?
LR: Espero poder aportar a que el deporte institucional siga creciendo. Por eso también quiero agradecerle a la Fundación Josefina Valli de Risso por la oportunidad y por apostar a esto.
UN MANO A MANO CON MARCELO FLEMAN
Desde la Escuela de Deportes Marcelo Fleman, coordinador general y organizador del evento de cierre confesó que este año fue “el más positivo de todos”. No sólo se han sumado nuevos alumnos al área de deportes del colegio sino que además se han perfeccionado los equipos de Atletismo, Handball, Voley, Hockey y Fútbol.
“Los padres se quedaron muy contento con el trabajo de los profes realizado durante el año, hemos tenido varios torneos de diferentes deportes y la verdad que es muy positivo. Lo que nosotros trabajamos mucho es la recreación a diferencia del trabajo que se hace en los clubes. Esto es una entidad educativa y tratamos de que sea una iniciación y no algo federado como se usa en el deporte. A los padres les gusta mucho porque hay muchos colegios que trabajan lo mismo y sobre todo en fútbol donde tenemos una Liga en común y competimos al mismo nivel. También en Hockey contamos con una Liga de competencia y en Atletismo con el Grand Prix que abarca todo Sierras Chicas pero también se hace en el interior en ciudades como el Totoral o Jesús María”, expresó detalladamente Fleman sobre las actividades en el Instituto Milenio.
Y como dijo alguna vez el célebre boxeador estadounidense, Muhammad Alí: “Los campeones no están hechos en el gimnasio. Los campeones están hechos de algo que tienen en su interior: un deseo, un sueño, una visión”, es aquí donde radica la fuerza de la escuela de Deportes. La principal intención es la búsqueda de la realización de los alumnos en distintos valores.
“El deporte le abre la cabeza al niño en muchos aspectos, los aleja en cierto aspecto de la tecnología y los ayuda a hacer amistades. Además, los chicos pueden compartir vivencias deportivas sin pasar tanto tiempo encerrados en sus hogares”, concluyó Fleman en diálogo con el Instituto Milenio Villa Allende.

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