Santa Rosa del Prado, una apuesta de cine

Sangre de Fierro, la nueva propuesta cinematográfica de Audiovisuales Milenio requiere de una particular fidelidad en la reconstrucción histórica de la época que rodea a la emblemática poesía «El gaucho Martín Fierro». Escrita en 1872 por José Hernández, aquellos años son el disparador de la búsqueda de espacios que viajan en el tiempo, uno de ellos fue la estancia Santa Rosa del Prado.

Media escondida sobre la ruta alternativa que conduce a Jesús María, se encuentra la Estancia Santa Rosa del Prado que pertenece actualmente a la familia Coll. Donald, guardián y dueño de la casa relató parte de su historia. La arquitectura fue diseñada en 1919, tiempos donde el estilo neocolonial era una tendencia que buscaba imitar a las construcciones europeas. Aún así, no dejan de observarse otras influencias, como los estilos árabes en los pisos, guardas, ventanas, rejas y hasta en bancos exteriores.

«Mi padre compró esta casa cuando ya tenía treinta años de antigüedad. En aquel entonces mi familia tenía un buen pasar económico, veníamos en avión privado y aterrizábamos en los campos militares que nos daban el permiso», rememoró Donald Coll sobre la gloria familiar cuyo fin de la opulencia llegó por la década del ochenta. Luego los tiempos cambiaron y hoy la casa representa un resguardo del tiempo transcurrido y de los recuerdos.

Anteriormente, la casa supo ser de color amarilla pero la madre Coll decidió pintarla de rosa mientras conservaba un color azul en los marcos de las ventanas que hacían juego con las guardas de los pisos. Este año, este monumento del tiempo cumpliría cien años, si los cálculos no fallan, ya que fue erigida en 1919.

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