Graciela Ramos y el IMVA: Un encuentro que abraza la literatura

Los estudiantes de primer y segundo año del Nivel Secundario IMVA disfrutaron de nuevos encuentros en las aulas virtuales que buscan fomentar la lectura y la escritura mediante charlas con grandes escritores. En esta ocasión, compartimos la primera experiencia junto a la reconocida novelista, Graciela Ramos.


En el área de lenguas del Nivel Secundario, las docentes Lucía Gris y Bethania Peralta, junto a la coordinadora de la Biblioteca Ana Calvo, buscaron darle una nueva impronta a la cuarentena, un estímulo a las clases virtuales que siguen presentando sus desafíos. Graciela Ramos, autora de innumerables novelas que revolucionaron el género romántico, compartió una charla virtual con los estudiantes de segundo año.

«Queríamos fortalecer el vínculo que estábamos construyendo desde la virtualidad y darles un impulso que los animara a contactarse de una forma diferente con la literatura», aseguraron las docentes. Ya durante el mes de mayo, Graciela había adelantado a El Milenio su nueva impronta digital.

Para la autora, la importancia de las actividades virtuales sobre el mundo literario reside en ayudar a transitar el nuevo escenario mundial. «Es un momento excelente para leer, estamos todo el tiempo mirando para afuera esperando salir y lo mejor que podemos hacer es quedarnos en casa. En estos tiempos la lectura habilita un espacio, un refugio, salva vidas”, valoró en una entrevista del mes de mayo.

El taller gestionado en el IMVA implicó una presentación de Graciela Ramos sobre los hábitos de lectura y escritura. «Preparó actividades en las que impulsaba la creatividad y nuestros estudiantes eran protagonistas de sus propias historias. A partir de la escritura creativa surgieron emociones que se vieron plasmadas en sus producciones», indicaron Peralta y Gris sobre el trabajo de los chicos y chicas de segundo año.

Y agregaron: «Después de la bienvenida y las presentaciones, Graciela organizó un taller de creación: les pidió que escribieran una lista con diez palabras y después de compartirlas, ver los parecidos entre todos. La segunda actividad consistió en tomar la primer palabra y dejar que nos cuente su historia«.

Estas creaciones virtuales se basaron en el principio de la libertad, se trató de «una puerta abierta hacia las posibilidades de la imaginación». Al finalizar el encuentro, la autora invitó a los estudiantes a utilizar la escritura como un medio de expresión sobre lo que sienten y perciben de la cuarentena.

Lo digital como medio de conocimiento y expresión

«Consideramos, como profes, que la literatura es un mundo lleno de oportunidades, emociones, sueños, en los que los lectores (nuestros segundos en este caso) pueden encontrarse identificados y por eso tender puentes hacia los autores posibilita ampliar su horizonte», aseguraron Peralta y Gris sobre esta experiencia diferente en las aulas virtuales.

Cabe destacar que a pesar de los prejuicios sobre la lectura en las nuevas generaciones, atravesadas por la digitalización, los jóvenes disfrutan de esta práctica, aún en formatos diferentes. (Foto: Producción de Clarita Aliaga)

«A veces llegar a entusiasmarlos es un camino de trabajo constante, pero es importante escucharlos, porque en este dinamismo aprenden y aprendemos con ellos. La lectura en este siglo XXI y en especial en medio de una pandemia, está ligada a nuevos formatos como los libros digitales, ebooks, pdf, entre otros», aclararon desde el área de lenguas.

En este sentido, Graciela Ramos había destacado las posibilidades del mundo digital para acceder a materiales de distinta índole. “Hoy el que no tiene tantos libros en casa, puede leer por la compu, el teléfono, acceder a portales donde se consiguen títulos gratuitos, es toda una movida que estamos dándole manija para fomentar la lectura como un medio de vida hoy”, aseguró a El Milenio durante mayo.

Los chicos quedaron totalmente entusiasmados y pidieron un segundo encuentro, y fue la misma Alelí Peiró quien se presentó. Las docentes aseguran que esta posibilidad de ser escuchados no como estudiantes sino como autores de su propia historia o de la creación de otros relatos, los animó a seguir escribiendo. «Quizás incluso armar una pequeña antología como vivencias durante la cuarentena«, anhelaron.

«El cambio fue tan repentino, produjo tanto caos que las clases por video nos dieron un bálsamo de calidez y nos entusiasmaron al encuentro, de alguna forma las videollamadas replicaban el aula física. Si bien extrañamos el contacto humano, la charla diaria, los chistes, la constancia en las clases, la presencia y el reencuentro cotidiano, aceptamos que esta es una nueva modalidad, de la que aún queda mucho por aprender», cerraron las docentes.


Sobre Graciela Ramos: Es autora de las novelas Malón de amor y muerte (2010), Lágrimas de la Revolución (2013), La capitana (2015), Los amantes de San Telmo (2016) y La boca roja del Riachuelo (2017). Estas obras renovaron el género romántico a través de historias de los siglos XIX y principios del XX, en las que las protagonistas son mujeres que se adueñan de su destino y plantan cara a las adversidades de la vida. Todas sus novelas han sido declaradas de interés cultural.



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