Trabajo de campo: Solidaridad

“Siempre buscamos marcar el hecho de salir de la teoría y del aula para que los chicos vean más la realidad. De alguna manera, lo que uno cuenta es algo que efectivamente pasa”.

Sobre la calle Matacos del barrio Gobernador Pizarro en Unquillo, una de las familias vecinas ha convertido su living en un merendero para niños. Ya de por sí, el barrio tiene sus necesidades pero ello no es excusa para este grupo de personas que a pesar de sus propias carencias brindan ayuda incondicional para que los más chicos de la región tengan su merienda diaria.
El merendero Eva Perón asiste a 54 niños durante tres veces a la semana. Sin embargo, y a pesar de los múltiples esfuerzos, el comedor requiere subsanar todo el período alimenticio para los niños.
De esta manera, durante el año los alumnos de cuarto A del Instituto Milenio Villa Allende en la asignatura Formación para la Vida y el Trabajo, fueron organizando distintas actividades para recaudar los fondos necesarios para el merendero. Las rifas fueron las principales fuentes de ingresos que les permitió comprar distintos materiales.
“Estuvieron debatiendo un tiempo las distintas opciones de proyectos que se habían presentado y eligieron al merendero Eva Perón. A los chicos les pareció que de todas las opciones el merendero era el que más necesidades tenía”, comenzó relatando Paula López, Profesora en Ciencias de la Educación y actual docente a cargo de la asignatura, y agregó: “Los chicos generaron actividades para recolectar los fondos, pero de manera genuina, es decir, se orientó a que los chicos no pongan el dinero ellos sino más bien, pensar creativamente alguna actividad. Ahí se armó una rifa con la cual nos fue muy bien, juntamos aproximadamente once mil pesos en dos semanas. Eso fue muy intensivo y comprometido por parte de los chicos porque era una rifa a un costo accesible, colaboró toda la comunidad educativa. Los premios los gestionaron los chicos que consiguieron donaciones de sus padres y de distintos locales. Fue muy positivo porque si bien yo los guiaba ellos mismos se iban poniendo el desafío y superándose a sí mismos”.
Un detalle no menor fue que con la rifa se compró un juego de parque interactivo al área de comercialización de personas en situación de cautiverio. “Eso se lo recalqué mucho a los chicos porque estamos comprando no sólo para ayudar al merendero sino también a las personas en situación de encierro que necesitan trabajar y vender los productos”.
Además, los fondos restantes fueron destinados a la adquisición de materiales de construcción. La idea es que el merendero logre cumplir el sueño de tener un salón propio para sus actividades ya que busca expandir su horizonte hacia la educación. “Con lo que quedó de la rifa compramos materiales de construcción porque el merendero no tiene un lugar físico donde atender a los chicos, actualmente atiende a 54 chicos en una casa y está precisando de un salón, no sólo por el espacio para merendar sino también para otras actividades”.
Por su parte, Paula López sostuvo: “Fue una experiencia muy linda porque los chicos se organizaron de una manera admirable: se bajaron, armaron una cadena para descargar los materiales y se organizaron solos. Incluso, los chicos se quedaron con que habíamos llevado pocas cosas y que hacían falta más, así que seguramente será un proyecto que quedará abierto para seguir armándolo en otros años”.

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