Exámenes: un desafío más de la escuela remota

En el Instituto Milenio Villa Allende (IMVA) los exámenes virtuales fueron aplicados en todos los espacios curriculares del Nivel Secundario. ¿Qué implica evaluar a la distancia y cuáles son sus beneficios? Marisa Allasia comparte la experiencia y detalla los aprendizajes y resultados de la modalidad evaluativa en la escuela remota.


Desde el inicio del año lectivo, las expectativas por el regreso a las clases presenciales se fueron esfumando a medida que las disposiciones sanitarias se extendieron en el tiempo. Para darle continuidad al ciclo lectivo, el Nivel Secundario IMVA realizó diversas modificaciones para acompañar el formato de escuela remota y garantizar las enseñanzas y aprendizajes ante el nuevo escenario.

En este atípico período, la escolaridad digitalizada fue tan singular y desafiante como la implementación de la evaluación formativa, una herramienta para reflejar los aprendizajes adquiridos. Al respecto, Marisa Allasia, Directora del Nivel Secundario IMVA, indicó: «Si bien muchas escuelas ya veníamos trabajando en esta línea, la realidad nos puso frente a la oportunidad de utilizarla de un modo más profundo. Este tipo de evaluación se focaliza en el proceso de aprendizaje de cada estudiante, es de tipo cualitativa y permite revalorizar el error, volviéndolo otra instancia de aprendizaje a través de la retroalimentación».

Otro desafío fue la implementación de los exámenes virtuales para los y las estudiantes que finalizan sus estudios, un proceso aplicado de manera escalonada en el IMVA desde el mes de septiembre mediante la plataforma Zoom. Previamente, las reuniones iniciales entre docentes fueron necesarias para transmitir el material explicativo sobre los modos de evaluar esta instancia, considerando los aspectos más importantes; conocimientos que luego se volcaron a estudiantes y familias, y tal como sostiene Allasia: «haciendo especial referencia al posicionamiento activo frente al aprendizaje que requiere esta evaluación de proceso».

«El motivo es poder brindar una solución a quienes están en proceso de obtener la finalización de sus estudios secundarios o de continuar sus trayectorias escolares», indicó Allasia sobre las instancias evaluativas dedicadas a los y las estudiantes que tuvieron la oportunidad de rendir sus exámenes desde el hogar.

«El mayor logro será superar desafíos y regresar en una versión mejorada, manteniendo lo bueno que ocurrió en este contexto y recuperando lo que perdimos por la situación compleja que debimos afrontar». Allasia –

«Para llevar a cabo este tipo de exámenes, debimos replantear con el equipo docente qué condiciones debíamos tener en cuenta más allá de las tecnológicas, para generar el espacio adecuado para los estudiantes. En general los resultados fueron buenos y los exámenes transcurrieron tal como se había previsto», detalló la directora.

La modalidad para acreditar saberes es novedosa para la comunidad educativa y en este sentido, Allasia indica que representa una instancia más del modernizaje y sus vicisitudes. «Creo que es parte de la transformación propia de la educación, la valoración cualitativa y cuantitativa son necesarias tanto para acreditar saberes, habilidades y actitudes como para promocionar de un año al siguiente».

Para cerrar, la directora consideró que aún es muy pronto para un primer balance de la experiencia en escuela remota y sus modalidades evaluativas. De todos modos, el binomio virtualidad/presencialidad generó distintas experiencias y al contrario de otras situaciones escolares, el Nivel Secundario IMVA no registró un proceso de ‘hiperactividad’, sí una constante en materia de aprendizajes y desarrollos de capacidades para enfrentar de manera completa la enseñanza a distancia.

«Creo que como ventajas podemos destacar la flexibilidad de tiempos y espacios que nos permite la virtualidad, las posibilidades de agrupamientos siguiendo diferentes criterios. Sin dudas hay un punto de inflexión marcado por la pandemia que quienes gestionamos las escuelas tendremos en cuenta para mantener los beneficios que hemos obtenido, mejorarlos y sostenerlos de forma combinada una vez que superemos esta etapa».

«Por otro lado, la desventaja más grande, considero que tiene que ver con los vínculos que se tejen en la presencialidad, el transitar físicamente la escuela y sentirla propia, cruzarnos en el patio y en las aulas intercambiando gestos y palabras son las cosas que más se extrañan y que hacen a nuestra esencia», valoró Allasia.


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