Cambios en la conducción, continuidad en el proyecto


Tras la jubilación de dos directoras históricas, las instituciones reconfiguran sus equipos directivos mientras sostienen una identidad construida a lo largo de los años. En ese proceso, la ex directora del IENM, Alejandra Gait,  inicia un nuevo rol con foco en la articulación y la formación docente.


El inicio del ciclo lectivo 2026 trajo cambios para el Instituto Nuevo Milenio de Unquillo y el Instituto Milenio de Villa Allende. Tras varios años, se reorganizaron las autoridades de los niveles secundarios a partir de las jubilaciones de sus directoras.

En Villa Allende, Marisa Allasia cerró su etapa al frente de la dirección, dando paso a un nuevo equipo encabezado por la ex vicedirectora Jesica Vega, quien asumió ese rol, mientras que Paula López continúa como vicedirectora. En Unquillo, en tanto, la salida de Alejandra Gait de la dirección abrió una nueva etapa institucional, con Germán Vitale —hasta entonces vicedirector— al frente, acompañado por Mariano Distefano en la vicedirección. 

Un cierre que abre nuevas etapas

En el caso de Unquillo, este cambio no implicó una desvinculación, sino una transformación del rol. Tras 25 años al frente de la dirección, Gait continúa como Directora General, asumiendo nuevas responsabilidades vinculadas a la articulación entre niveles y al desarrollo de proyectos estratégicos. 

El Milenio: ¿Cuáles fueron las principales transformaciones que impulsaste en la institución?

Alejandra Gait: La primera fue la de crecer mucho. Pasamos de contar con un determinado número de estudiantes a tener filas de chicos para querer inscribirse en la escuela y no tener lugar. En segundo lugar, tener un bajo nivel de deserción y de cambio de colegio, porque los chicos eligen este espacio. Y en tercer lugar, la identidad que el estudiante tiene con su escuela. Soy profesora de práctica y siempre que salgo de las escuelas me dicen, «Qué lindo que es el Nuevo Milenio, porque los chicos quieren su escuela”. Y ese querer su escuela significó haberles dado parte importante en esta construcción, haberlos hecho participar de muchas instancias, haber sacrificado un sábado y un domingo para venir a la escuela, hacer cosas que ellos querían y elegir los mejores docentes para que tuvieran un mejor aprendizaje. 

Además, cada año la escuela crecía un poco más, no se detenía. Los proyectos crecían y la fundación y las representaciones legales siempre me apoyaron incondicionalmente en todo lo que quería. Por supuesto, siempre les di los fundamentos, pero siempre estuvieron acompañándome en todo ese crecimiento.

EM: ¿De qué manera crees que tu impronta personal queda reflejada en la identidad actual de la institución?

AG: Hay cosas que mis compañeros seguirán, como esperar a los chicos en la puerta de la escuela, los campamentos a donde los directivos vamos, compartir las fiestas de ellos. Aun así, siempre fui muy clara y siempre recibí de los chicos el mayor de los respetos y eso se logra con el diálogo, con la construcción en la que una va dejando la impronta. Yo tengo en mi teléfono los números de 475 familias que pueden llamarme. Eso no lo valoro ni como que está mal, ni como que está bien, creo que es una impronta propia: la escucha, la atención a los papás. Siempre dije que la docencia por vocación es servicio y eso es lo que traté de hacer durante 25 años, servicio a los demás. 

EM: ¿Cómo ves el futuro de la institución y qué sueños o proyectos te gustaría seguir acompañando?

AG: Estoy contenta con lo que hago. A mí me gusta mucho la capacitación porque soy capacitadora, entonces, acá voy a capacitar al nivel inicial y primario sobre proyectos de STEAM (metodología educativa que integra Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas para resolver problemas del mundo real). Veo el futuro de mi escuela más grande todavía, con más servicios al exterior. Tengo ideas de capacitación en idiomas para padres,  capacitaciones abiertas a la comunidad, pero que nazcan desde esta escuela. A la institución la veo crecer y desde mi lugar voy a seguir apostando a que crezca.

Aprendizajes, desafíos y construcción compartida 

En el Instituto Milenio de Villa Allende, Marisa Allasia,  formó parte de la institución desde su apertura en 2009 y asumió roles tanto en el aula como en la gestión directiva. Tras más de una década en funciones de conducción, su trayectoria deja una marca ligada al trabajo colectivo: “La escuela la hacemos entre todos, entonces, es nuestra responsabilidad hacer que sea un lugar lindo para habitar”, aseguró. 

El Milenio: ¿Qué balance personal y profesional hacés de esta etapa? 

Marisa Allasia: Fue una etapa de grandes aprendizajes y crecimientos. Hubo mucho trabajo colaborativo, grandes desafíos y flexibilidad que requieren los tiempos actuales. No podemos dejar de pensar que hace no más de seis años estábamos atravesando una etapa que fue totalmente distinta para la vida de las escuelas y de toda la sociedad, como fue alejarnos de nuestros entornos habituales. Entonces, hacer posible una escuela en donde las estructuras cotidianas se desdibujaban para apoderarse de los medios tecnológicos y así seguir sus rutinas fue todo un desafío. Y una vez superada esa etapa, hubo que volver a rehabitar esos espacios. Eso para mí fue una etapa de grandes aprendizajes que tuvo que ver con la dimensión humana entremezclada o atravesando todo lo que implica la enseñanza y el aprendizaje.

EM: ¿Cuáles sentís que fueron los principales logros o transformaciones que impulsaste en la institución?

MA: El principal logro es haber formado un equipo de trabajo con profesionales de la calidad que existen en la escuela. Cada uno de los docentes es valorado, escuchado, se promueve la gestión de ideas y desde el equipo directivo también se acompaña en la concreción de esas ideas. Esto indiscutiblemente genera que en las aulas ocurran aprendizajes de importancia, por lo que los grandes beneficiados de todo esto son los estudiantes. Me parece que ese es un camino que si bien nunca se acaba de construir, hay un largo trecho ya caminado.

EM: ¿Qué momentos o desafíos marcaron tu gestión y te dejaron mayores aprendizajes?

MA: Inmediatamente llegan a mi mente aquellos momentos de mayor conflicto, de mayor tensión, aquellos que requerían de una resolución de situaciones complejas. Hay algo que aprendí de todo eso, que para tomar buenas decisiones es necesario analizar profundamente con la mayor cantidad de elementos posibles aquello que está ocurriendo. La realidad está compuesta de los hechos y de las interpretaciones que hacemos de esos hechos. Muchas veces la inmediatez de los tiempos que vivimos nos impide tomarnos incluso el tiempo para analizar bien la situación, para tomar la decisión correcta. Ese es un gran aprendizaje incluso para la vida, el tiempo para tomar la decisión correcta, no apresurarse.

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