Cuando la solidaridad se teje

Estudiantes de cuarto año del Nivel Secundario IMVA realizaron distintas actividades con fines solidarios. Lavaron autos, hicieron tortas y desplegaron campañas barriales entre otras acciones con el simple propósito de juntar lana para el Milenio Teje, e inaugurar la puerta de entrada a una cadena solidaria. Con un estimado de doce kilos de lana reunidos por chicos y chicas, el Milenio Teje elaborará mantas para ayudar a las organizaciones comunitarias.


Durante el ciclo lectivo 2021, estudiantes de cuarto año del Nivel Secundario IMVA (Instituto Milenio Villa Allende) se dedicaron a realizar distintas actividades para recaudar fondos en pos de una intervención sociocomunitaria. La iniciativa con fines solidarios partió desde el espacio curricular Formación para la Vida y el Trabajo donde Germán Vitale, docente de la cátedra, motivó el desarrollo de pequeñas acciones para generar un aprendizaje que implicara «ir por fuera de las leyes ciudadanas y cotidianas, como ser la política, y que traten de vincular a los estudiantes con otras prácticas e instituciones sociales».

En este sentido, y como intención de la asignatura, todos los años los y las estudiantes apuntan a generar un vínculo con las organizaciones sociocomunitarias de la región. En este caso, el Milenio Teje se presentó como una vía directa de ayuda no sólo por su cercanía dentro de la escuela, sino también, por los vínculos construídos a lo largo de estos años con distintos espacios solidarios de la región.

El Milenio Teje es un grupo dedicado a la ayuda y está formado (y potenciado) por el aporte y apoyo de madres, docentes e integrantes de nuestra comunidad educativa. Año a año, el espacio busca la participación de los y las estudiantes del IMVA que atraviesan distintos aprendizajes, entre ellos, el ejercicio de una práctica ciudadana muy recurrente en nuestra sociedad, la solidaridad.

«En un principio, la idea fue juntar lana ya que por la pandemia del 2020, el Milenio Teje no obtuvo ese aporte y nosotros decidimos acompañar desde ese punto. En ese marco, los chicos y chicas se dividieron en grupos y se organizaron para conseguir los aportes con estrategias para juntar todo. Algunos grupos realizaron tartas y tortas para vender y recaudar, otros directamente hicieron una campaña en sus barrios para el aporte de lana, otros hicieron muchas actividades como venta de ropa, lavado de autos, etc., así cada uno llegó a su meta propuesta de tanta cantidad de lana para el espacio. En total se habrán juntado un estimado de 12 kilos de lana», detalló Vitale sobre las iniciativas de los más jóvenes en pos de ayudar.

Imágenes de lo recaudado por estudiantes de cuarto año.

«La actividad en sí mismo versa de un meta aprendizaje, es decir, aprender a trabajar en equipo, proyectar y planificar, pero además contribuir con una actividad solidaria», sostuvo el docente y agregó: «Considero y trato de trabajarlo todos los años, que es más productivo no que los chicos realicen una acción nueva que se sume a otras tantas acciones, sino más bien, que ellos se sumen a una actividad en desarrollo, que participen y reconozcan el trabajo de las organizaciones».

Por su parte, Eugenia Longhena, docente del IMVA e integrante del Milenio Teje, indicó: «La participación de los chicos me pareció fantástica, es nuestro propósito que ellos conozcan situaciones diversas y distintas. Con la lana recaudada nos propusimos tejer cuadrados para armar frazadas de una plaza destinadas a un hogar de chicos en situación judicial de Agua de Oro».-

Según los detalles brindados, hay un estimado de 26 niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad sólo en Agua de Oro. El hogar pertenece a la Fundación Sierra Dorada, una ONG dedicada a cuidar a los niños y niñas mientras encuentran una familia y un futuro.

La intención del Milenio teje es ayudarlos y acompañarlos en medida que se avance con los tejidos y la producción de frazadas, y por supuesto, con los aportes de cientos de familias. Mientras tanto, se agradece la participación de los y las estudiantes en la iniciativa del espacio solidario de la escuela. «Siempre buscamos la participación de los estudiantes. Esto es una prueba de que al darles la idea, ayudarlos a organizarse, pueden lograr cosas muy buenas que ni ellos pensaban que podían lograr», expresó Eugenia Longhena y extendió la invitación para participar de estas actividades a toda la institución.

Por último y no menos importante, es que los pedidos de ayuda y aportes siguen en vigencia, a pesar de la pausa intermitente que impone la pandemia y su desenlace. Según Eugenia los pedidos de las mantas se expanden hacia merenderos, comedores, y otros espacios de ayuda social. Aprovechamos la ocasión para invitar a todas las personas interesadas a formar parte del espacio o aportar un granito de arena.

¡Gracias!


Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.