Alelí Peiró presentó su obra en la 13º Feria del Libro IMVA

La escritora Alelí Peiró presentó su libro “El código Inca” en el Instituto Milenio Villa Allende y contó cómo fue el proceso para realizar esta obra que reúne grandes pasiones de su vida: el montañismo, el yoga y una admiración hacia las culturas precolombinas.

Por Agostina Canova \ Redacción El Milenio

«El Código Inca», es el nombre que lleva una de sus últimas obras literarias. Peiró cuenta con dos actividades que le sirve como fuente de inspiración: es maestra de Yoga y también de Trekking. Recorrer montañas, buscar la armonía, fueron el disparador de sus novelas, que por cierto, de a poco, sus historias reviven un género perdido entre los estantes de las bibliotecas, la novela corta o Short Novel.

Al participar de la 13º Feria del Libro, organizada en el campus del IMVA, la escritora resaltó la importancia de difundir la literatura, la lengua y así también la lectura. «Ya salieron las evaluaciones que hace el Ministerio de Educación y lo resultados es que los chicos no saben interpretar textos, se están atrasando, y ponerles una feria, hacer esta apuesta para el colegio, es muy importante para que los chicos se inspiren en leer y también en escribir”.

Cabe destacar que la autora tuvo la posibilidad de conocer a los reyes de España durante el  VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) donde la escritora cordobesa les entregó dos de sus obras: «El código Inca» y  «El pequeño montañista, aventura en el Champaquí». Tal fue el interés de la realeza, que esa misma noche la invitaron a cenar para conocer más sobre sus novelas.

«Considero que lo más importante de «El Código Inca» es la parte de la cultura y la historia de la cosmovisión incaica, la historia de este imperio, el más grande de América, y cómo los chicos pueden procesar eso y traerlo a lo que pueden hacer hoy también, permitiéndoles conectarse más con la naturaleza», expresó Peiró.

El Milenio: ¿Cómo fueron tus inicios como escritora?

Alelí Peiró: Soy profesora de yoga treckking y el contacto con las montañas y con esta actividad, donde uno ve puestas de sol, estrellas, todo eso que también veían los Incas es inspirador y me llevó a diseñar este libro. Me animé a escribir “Yoga treckking”, que fue mi primer paso, y después me animé a las novelas, que es un paso más. Suelo centrarme en novelas cortas, la short novel es un género que está volviendo y es interesante. Es otra cosa, captar a los chicos con algo no tan extenso, sino con algo corto pero profundo.

Después escribí “El pequeño montañista, aventura en el Champaquí”, que es la aventura del Champaquí, y recoge todo el folklore de Córdoba. Después, nació “El código Inca” y le siguió “Shiva”, que es de nuevas tecnologías. El último que publiqué es  “Italia es arte”.

EM: ¿Cómo fue la experiencia de escribir “El código Inca”?

AP: Fue muy enriquecedora, estuve investigando dos años en Perú. Comencé leyendo «Crónicas Españolas» y ahí empezó la aventura de buscar libros vinculados al tema. Después leí “Historia del Tahuantinsuyo” de María Rostworowski, «Historia del Camino Inca» y después todos los papers de Christian Vitry. Fui investigando de distintos medios y fuentes, pero básicamente busqué datos certeros y todo tipo de cosas en internet, además de visitar los lugares incaicos.  

“Creo que usé este recurso para que los jóvenes que lo lean se permitan viajar al pasado,  porque así uno puede entender muchas cosas”.

EM: ¿Cuál fue tu mayor motivación?

AP: Lograr un puente entre mi mente y mi espíritu, y crear algo. Cuando uno hace cualquier tipo de arte es impresionante, porque se puede tener una vida superficial o se puede  ser más creativo y desarrollar eso. En cada creación desarrollo un aspecto de mi persona que no conocía. Entonces, comencé a ver códigos en todas las cosas, esa sublimación del inconsciente, y eso es una experiencia que no se compara con nada y brinda una fortaleza en la vida impresionante, de espíritu.

EM: En la presentación hablabas sobre cultivar la paz, tener una visión global: ¿Podría decirse que ese es tu objetivo?

AP: Sí, por eso en cada uno de los libros voy buscando distintas partes del mundo, distintas partes de la historia, todo es enriquecedor, inclusive acá en Argentina somos un crisol de razas. Pero como decía, es importante tener esa visión global, porque algunas personas son por ahí muy arraigados y en realidad hay que abrirnos sin perder nuestra identidad. POdemos ser ciudadanos globales y conservar nuestra nacionalidad, nuestra bandera, nuestra identidad, nuestros orígenes.

“Creo que los Incas tenían una visión de considerar a la Tierra como lo sagrado y eso lo perdimos. Esa parte ambiental y de contacto con la naturaleza es lo que me inspiró a elegir esta cultura”.

EM: ¿Qué te pareció la participación de los estudiantes?

AP: Es muy importante, porque la pregunta es lo que genera el conocimiento, un paso del conocimiento es preguntar y la verdad me sorprendió porque generó otras condiciones. Queda todo en una clase magistral y la educación tiene que ser así, como la literatura, un ida y vuelta. También, creo que es positivo inspirar a los chicos para que ellos mismos generen los interrogantes y eso, los abre al conocimiento.

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